HABLANDO DE FENG SHUI

Nunca me ha gustado abordar directamente el tema de Feng Shui recomendando recetas para mejorar nuestras vidas a través de nuestros ambientes. Hay muchísimas páginas web que te hablan de eso y más.
En mis artículos hablo de Feng Shui con la lógica y el sentido común que me aporta ser interiorista desde hace tantísimos años y el respeto que siento por este Conocimiento desde que empecé a estudiar y practicar, ya hace más de 15 años.
¿Quién me mandaría a mi meterme en esto?. Como no era suficiente y tiene ciertos puntos comunes, pues continué por el camino del aprendizaje de la Geobiológía aplicada y la Radiestesia, pero ese tema no es el de esta sección.
Cuanto más aprendo con la práctica, más me sumerjo en lo apasionante del tema y más se pueden establecer pautas que van acordes con nuestra cultura, ya que muchas veces están unidas al sentido común y a la lógica de las percepciones, pero un poquito más allá de lo acostumbrado.
Entiendo que es un conocimiento que complementa mi trabajo, pues al diseñar y reformar espacios para y con personas, me permite usar algo tan aparentemente intangible pero perceptivo como las Energías sutiles.
Algunos de mis lectores y consultantes me insisten para que dé recomendaciones. Pero hoy voy a hablar de Feng Shui desde la seriedad que implica conocerlo (modestamente), saber cómo funciona y cómo se aplica, y reconocer sus posibilidades desde las dos Escuelas principales, que nuestros Maestros Chinos nos han tenido a bien dejar, aunque no con ciertos y justificados recelos.
Las personas que habéis leído sobre este tema por la apasionante curiosidad que despierta os interesara lo que os aporto.
Todos los iniciados conocen que, en resumen, se puede decir que hay dos escuelas básicas (pues existen también distintas corrientes que parten de estas),la de la Forma, que es la que casi todo el mundo conoce, más sencilla de aplicar a partir de un mapa al que llamamos Ba Gua (ocho direcciones) que no necesita el uso de la brújula y que se ha extendido por occidente a través de la escuela budista “black hat Feng Shui”, y por cierto, a veces tan mal interpretada y por los no expertos, y la de la Brújula que es la conocida como Feng Shui Tradicional , conocida debido al exilio a Taiwán y Hong Kong (ya que estas ciudades se encontraban bajo el dominio inglés) que han sufrido algunos maestros chinos expertos debido a la prohibición del Feng Shui en China continental en 1948.
Luego han nacido nuevas corrientes que intentan adaptar este Arte a la Cultura Occidental eliminando costumbres y supersticiones que no compartimos.
Recordemos que Feng Shui (viento y agua literalmente del chino), se remonta al 4000 A.C.
Mi curiosidad y mi respeto me indicaba que si quería aplicarlo en mi trabajo y asesorar, me sentía con la responsabilidad de conocer todas las escuelas y métodos, y en eso llevo embarcada ya tantos años, y cada vez aprendo algo más.
Estudiar la lengua china, me reportó acercarme a su cultura, a su manera de entender, bastante complicada en general, pero no menos apasionante, quizás por eso de ser distinta.
El Feng Shui clásico aporta, además de principios de la Escuela de la Forma, una teoría numerológica, que establece conceptos que relacionan el año en que fue construido un edificio con los datos astrológicos y energías de sus habitantes. Es un método complejo pero apasionante. Se conoce con el nombre de Xuan Gong Feng Shui (Feng Shui de las veinticuatro orientaciones) conocido como el método de las Estrellas Volantes. Es un método geomántico, que como he dicho antes relaciona la fecha de construcción y la orientación del edificio con la fecha de nacimiento de sus habitantes.
Se basa en los principios de las energías sutiles.
Los edificios cuando se construyen encierran una energía determinada lo mismo que las personas en el momento de nacer, que luego convivirán con las de la orientación y del momento en que se vive, algo, que así dicho puede resultar difícil de entender.
Hay muchas personas que cuando no pueden explicar o demostrar el carácter científico del asunto lo descartan e incluso lo infravaloran, pero digo yo, si solo nos guiáramos por las cosas tangibles y las que nuestra pequeña capacidad de inteligencia nos permite comprender, qué sería de cosas como la intuición, las sensaciones, los sentimientos, eso que llamamos sexto sentido, el alma en sí, lo que nos dice qué sabemos y no conocemos el por qué; la simple Energía (que sí se puede demostrar) que percibimos de las personas, lugares o cosas y que muchas veces no somos conscientes de ello. Es como el aire que respiramos.
Por el hecho de no ser consciente por falta de conocimiento o capacidad negamos las cosas?.
A veces, si.
Pero sigo explicando:
Este método conocido como el de las Estrellas Volantes, (termino que fue traducido literalmente de la lengua china al inglés y de este al castellano),dicen que se llama así porque está basado en las Nueve Estrellas , que algunos autores dicen que son Vega (Alpha Lyrae ) , Polaris (Estrella Polar) y las siete estrellas de la constelación de la Osa Mayor
Con este sistema podemos determinar las mejores orientaciones para distribuir una vivienda, abrir un comercio, orientar una casa, siempre en beneficio de los usuarios y de sus direcciones favorables para satisfacer las distintas aspiraciones de la vida.
El aspecto temporal de estas estrellas se relaciona con el calendario chino, en que los meses se basan en los ciclos lunares (de ahí lo de volantes o voladoras)
Mapas y diagramas, numerología , colores, los Cinco Elementos, los Trigramas, la simbología con la que se ayudan los chinos para nombrar las direcciones con animales celestiales, los animales que representan lo equivalente a nuestros signos zodiacales, el I Ching, el movimiento del Yin y el Yang…
Es decir representaciones simbólicas que determinan en definitiva como se puede armonizar nuestro propio campo energético con el del espacio en el que vivimos, trabajamos etc, comprueba la compatibilidad de nosotros con el entorno habitable.
Sé que puede “sonar a chino”, y vuelvo a repetir como he dejado constar otras veces que no es una cuestión de fe, de creer o no creer, pero es perfectamente respetable y convincente cuando se conoce cómo funciona y nos afectan las energías, ahora bien la “intención” con convicción ayuda.
Lo maravilloso es que nos facilita el vivir en mejor armonía.
La próxima vez prometo algunas recomendaciones.
Que tengáis buen Chi y viváis en un “Buen Lugar”
Teresa González-Interiorista,asesora de Feng Shui,geobiología aplicada
INTERIOR SHUI

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